El síndrome de Asperger

El síndrome de Asperger

Hoy, 18 de febrero, se celebra el Día Internacional del Síndrome de Asperger, para dar visibilidad y reivindicar la inclusión social de personas con este trastorno.

El síndrome de Asperger es una discapacidad fundamentalmente social, puesto que es en este ámbito donde se generan las barreras que provocan que, personas inteligentes y capaces de desarrollar un empleo, presenten índices de paro superiores al 85% al llegar a la vida adulta y tengan, en la mayoría de los casos, escasas perspectivas de alcanzar la independencia de sus familias. 

El síndrome es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de una alteración del neurodesarrollo que puede presentar varios niveles de gravedad y se caracteriza por una alteración en las cuatro principales dimensiones que se explican a continuación:

Resulta de gran apoyo para estas personas y sus familiares pertenecer a una asociación. En nuestro territorio contamos con la Confederación de Autismo España, cuya web nos proporciona mucha información sobre el tema.

Características


Alteración cualitativa en las relaciones sociales

La conducta social se caracteriza por la escasez de reciprocidad socioemocional. Algunos ejemplos de ello son: la disminución del contacto con los demás, poca tendencia a buscar la atención de sus padres y la preferencia por la soledad (APA, 2013).

Alteración cualitativa de la comunicación

Aproximadamente entre el 30 % y 60 % de los niños con TEA no desarrolla lenguaje oral. En el resto de los casos, el retraso en la adquisición y el desarrollo del lenguaje verbal es evidente.

Suelen mostrar ecolalias. Muestran una pobre comunicación no verbal y paraverbal, por ejemplo, les cuesta mantener la mirada o se mantienen totalmente inexpresivos o muestran alteración de la prosodia.

El componente pragmático del lenguaje, es decir, el uso social del lenguaje es el más afectado (ironías, metáforas, dobles sentidos…), lo que produce literalidad en el lenguaje. Asimismo, pueden referirse a sí mismos en segunda o tercera persona.

Alteraciones en el comportamiento

Se caracterizan por la presencia de patrones de conducta, intereses y actividades repetitivas y estereotipadas. En consecuencia, pueden presentar estereotipias (por ejemplo, frotarse las manos de manera continuada), manierismos, compulsiones o rituales (ordenar los lapiceros siempre de la misma forma), interés duradero e intenso en ciertos temas de los que se convierten en expertos.

Asimismo, presentan escasa tolerancia a los cambios. Son muy rígidos e intransigentes con los patrones de comportamiento habitual y desviarse del patrón se convierte en algo intolerable. Por este motivo, suelen preferir actividades muy pautadas y rutina.

También es común que presenten una hiper/hiporreactividad o hiper/hiposensibilidad estimular, con lo cual se pueden mostrar indiferentes ante un descenso marcado de la temperatura, pero no ser capaces de soportar un mínimo cambio de luz.

En la vida adulta, la mayoría pueden vivir de manera independiente, aunque suelen ser extremadamente vulnerables e ingenuos. Con la ayuda adecuada, muchos pueden utilizar estrategias compensatorias que les permitan manejarse mejor en situaciones relacionales. Sin embargo, las interacciones frecuentemente siguen generando mucha ansiedad. A su vez, hay que tener en cuenta que, al ser un trastorno complejo y heterogéneo, puede ir unido a un elevado porcentaje de comorbilidades (epilepsia, TDAH, trastorno del sueño, depresión, tics, ansiedad, etc.).

Tratamiento 

Para el tratamiento del Síndrome de Asperger existen diversas terapias, que deben ser individualizadas, estas son algunas de las más importantes:

  • Terapia del habla: trata los problemas de la pragmática del lenguaje y conversacional. Ayuda a hablar a un ritmo más natural, así como a utilizar e interpretar los gestos, contacto visual, tono de voz, humor y sarcasmo.
  • Terapia grupal de habilidades sociales: enseña las habilidades necesarias para interactuar más exitosamente con otros. Las personas con este síndrome pueden ser capaces de aprender reglas no escritas de la socialización y la comunicación cuando se les enseña de una forma explícita y memorial.
  • Terapia cognitivo conductual: abraza diversas técnicas encaminadas a reducir los problemas de comportamiento, tales como la interrupción, berrinches, arrebatos de rabia…, a manejar sus emociones para hacer frente a la ansiedad y a disminuir sus intereses obsesivos y rutinas repetitivas.

 

Desde diferentes asociaciones se exigen «medidas para acceder a los apoyos necesarios para desarrollarse como personas, el derecho a ser respetados en su diversidad y a ser incluidos, a aportar a la sociedad y a soñar con poder ser razonablemente felices». Pues, las personas con Asperger, pueden llegar a lo que se propongan, si cuentan con el apoyo necesario. 

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